miércoles, 26 de noviembre de 2014

PIEDRAS DE PERÚ - ÓPALO ANDINO




El Ópalo es un mineral relacionado con los cuarzos, aunque no es un cuarzo, y se caracteriza por su brillo y fuego de colores.





Es sílice amorfa o sílice hidratada, es decir, está compuesto de dióxido de silicio, al igual que el cuarzo. 





Está constituido por diminutas esferas formadas por capas sucesivas de cristobalita y tridimita, dos minerales pertenecientes a la clase de los silicatos que coinciden con el cuarzo en su composición, pero que difieren de él por sus respectivas estructuras cristalinas.



Anillo diseño de Killari Joyas


En el Perú, la riqueza mineral todavía no brilla en todo su esplendor. Hay, al menos, dos mil de los tres mil minerales cristalizados clasificados en la Tierra, asegura Gerardo Bedón, presidente de Perú Minerals, empresa que exporta piedras semipreciosas a Hong Kong, Alemania y Estados Unidos. A este último país, envía el 60% de las 50 toneladas de su mercancía, valorizada en unos US$ 500 mil.
En el mundo, el negocio de las piedras semipreciosas mueve entre US$ 10 mil y US$ 12 mil millones anuales, según el Instituto Gemológico de América (GIA, por sus siglas en inglés). La cifra no incluye a los diamantes, que solos generan US$ 75 mil millones.
La mayoría de las piedras locales son extraídas por mineros artesanales, que producen sobre todo cobre. Se trata de un negocio alternativo. “Nadie se dedica exclusivamente a encontrarlas y venderlas”, afirma Manuel Reynoso, presidente de la Sociedad Nacional de Minería en Pequeña Escala (Sonamipe). Son adquiridas –explica– por artesanos o recolectores de piedras que se acercan al socavón y luego las traen a Lima.





Estas partículas microscópicas tienen un diámetro de aproximadamente 0,1 μm (1/10000 de milímetro) y se encuentran como estructuras empaquetadas en un enrejado tridimensional. 

Debido a ese preciso enrejado, es la única gema conocida capaz de reflectar los rayos de luz y transformarlos en los colores del arcoiris. 
A diferencia de otras gemas, el efecto reflector del ópalo no se debe a sus impurezas, sino a la penetración de la luz a través de unos espacios llamados vacíos o voids ubicados entre las esferas.





Es un negocio que nace de la informalidad y se formaliza cuando con los documentos de exportación. Dicha inestabilidad en la oferta aumenta en épocas de buenos precios de los metales, ya que su extracción compite con la de las piedras.


“No las quieren sacar para abastecer a los joyeros, sino que las utilizan para acercarse al sulfuro de cobre. Ganan mucho más pulverizando la crisocola para refinar el cobre, por ejemplo, que vendiéndola a la joyería”, sostiene Rosa Lafosse, gerente general de Osla, empresa lapidadora y comercializadora de piedras semipreciosas que abastece a la fabricante y exportadora de joyas Packtos, que también administra. Osla le garantiza la continuidad y la formalidad en el abastecimiento, un problema que frena su industrialización y uso en joyería.



Anillo diseño de Las Joyas de mi Flaca


La calidad de los ópalos se distingue por la pureza de sus cristales, y por lo tanto según su capacidad de irradación. 
Encontramos dos variedades fundamentales de ópalo: el ópalo común y el ópalo noble. 
El primero no presenta juego de colores a diferencia de la segunda variedad. 





Las piedras peruanas más demandadas en el mundo son la crisocola (conocida también como “turquesa peruana”) y los ópalos andino (azul) y rosado, según el GIA, Bedón y Carlos Ballinas, un empresario peruano de artesanías de piedras preciosas, que vive hace tres décadas en Orleans, Francia. Sus precios tanto en Europa como en Estados Unidos suelen ser entre tres y cinco veces superiores a los que se negocian en el Perú, cuando se venden en forma masiva. Es decir, por kilo (ver tabla).
Mientras en Perú la crisocola se vende a entre US$ 5 y US$ 35 por kilo, en el exterior varía entre US$ 10 y US$ 80, ejemplifica Bedón. El ópalo, de lejos la más cara de todas, se vende por gramo a US$ 10. Pero cuando el comprador accede a seleccionar las mejores piezas de un lote, puede pagar entre US$ 2,000 y US$ 5,000 por kilo, detalla Ballinas.
Según Lafosse, el precio de una piedra lo determina su color, veta, forma, corte, período de abastecimiento (si fue extraído en temporada de lluvia es más caro) y estado. El de las piezas es a simple vista incalculable. En el 2003, en Tucson, un peruano vendió una rodocrosita con plata nativa a US$ 120 mil. La había comprado en Perú a US$ 17 mil.






El juego de colores se produce por la disposición aleatoria de placas submicroscópicas de esferas de tridimita o cristobalita, que actúan como redes de difracción de la luz. 
Se observa como una gama de plaquitas imprecisas, intensamente coloreadas, que se desplazan al mover la gema. Independientemente de su calidad es posible encontrar el ópalo en los colores: negro, gris, blanco, marrón, púrpura, amarillo, naranja, verde, azul-verdoso o incoloro. 
En cuanto a su transparencia, pueden ser casi transparentes y ligeramente opalescentes hasta opacos.





La joyería local todavía no complementa sus creaciones con piedras semipreciosas peruanas, reconoce Julio Pérez , gerente de Arin, la mayor fabricante y exportadora de joyas en oro y plata en el Perú. De los US$ 40 millones que prevé exportar este año su compañía –estima–, el 1% correspondería a joyas con estas piedras.

Arin le compra a Osla y así quiebra la cadena de informalidad y la oferta discontinua. Sinergias así podrían contribuir a organizar el sector. También podrían impulsarse convenios con mineras, que permitan extraer las piedras antes de las explosiones con dinamita, para evitar que salgan rajadas y pierdan valor, dice la arqueóloga Ana Quijano, del Museo Andrés del Castillo, especializado en minerales.


Por su parte, Rosa Lafosse señala que las piedras más apetecidas se exportan: “Las llevan afuera, las procesan, les dan forma y a veces nos las vuelven a vender”. ¿Llegará el día de su industrialización en el país?


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El ópalo es a menudo un elemento fosilizador de animales y plantas. Sirve además como materia prima en las industrias de la piedra tallada. 
Antiguamente los ópalos procedían de yacimientos, ahora agotados, en Eslovaquia. En Australia fueron halladas las primeras fuentes de ópalo en 1863.


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Hoy encontramos ahí concentrado el 98% del mercado mundial. 


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El pueblo de Coober Pedy en el desierto de South Australia depende casi exclusivamente del mercado de los ópalos. 


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En México se produce la variedad de ópalo de fuego, además de otros colores. 
La variedad Geiserita aparece depositada en géisers del parque de Yellowstone. 


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En nuestros días incluso es posible crearlos artificialmente a través de un proceso de intercambio de iones.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

3 comentarios:

  1. Hola Kaia,
    En Perú vimos que vendían Ópalos pero decían Ópalos Tratados a que se refieren? La dueña no sabía el porque, así le dijo el que la provee.

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    1. Los ópalos no se tratan por lo general, puede que sean dobletes o tripletes.

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  2. Por cierto, unas buenas lecturas he hecho en tu sitio. Gracias.

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