miércoles, 10 de diciembre de 2014

VENDEDOR DE GEMAS




Ser  vendedor de gemas es una actividad bonita, elegante, apasionante y gratificante. Supongo que a muchos les gustaría realizar este trabajo. 
Como en todas las profesiones hay muchas especializaciones.





Por ejemplo los que se dedican a vender diamantes de pequeños calibres llamados melee, en tallas redondas, rectangulares, trapecios  o cuadradas, fundamentalmente para bordes o decoraciones de acompañamiento de otras piedras mas grandes. 





Hay quien se especializa en diamantes de color o fancys, en diferentes tallas, pero importantes, otros llevan lotes de piedras de color además de las habituales otras como granates, turmalinas, cuarzos etc. calibradas en tallas redondas, ovales, marquís, peras, etc. 





Hay quienes llevan grandes piedras de color como tanzanitas, tsavoritas, turmalinas paraíba, alejandritas, etc. 





Conozco a muchos profesionales que desarrollan esta actividad y que son apasionados de su trabajo y de todos he aprendido mucho. 





Por lo general, la gran mayoría de las gemas de colores no vienen calibradas, no hay un estándar de medidas, por ejemplo, por lo que es muy difícil el hecho de que puedas hacer parejas, tríos, carriles, graduaciones, etc. con los que puedes sugerir a tus clientes, pendientes, sortijas, cintillos, gargantillas, etc.





Quiero ofrecer algunos consejos o ideas a todos aquellos que quieren realizar esta actividad y que a mí me fue muy gratificante.






Por ejemplo cuando compras esmeraldas colombianas, generalmente para conseguir precio buscas lotes variados. 
Luego ya irás haciendo parejas y tríos. Conforme vas comprando en el tiempo mas lotes, será mas fácil emparejar y encontrar muchas iguales.  
Uno se instala en una mesa con fondo blanco, sobre ella una lampara  de luz de día y otra de luz incandescente y siempre al lado de una ventana con luz natural, preferiblemente por las mañanas y sin estar nublado.  





La idea es de colocar los lotes sobre la mesa e ir poniendo en tus manos las piedras que te parecen iguales en talla, tamaño, tono de color, transparencia y brillo.  





Una vez en la mano las tienes que ver con cada una de las luces por separado y todas deben de comportarse igual con cada una de ellas, si no las vas descartando. 
Así poco a poco es como se hacen los grupos.






Desde mi punto de vista, es imprescindible tener unas herramientas básicas  como son la lupa gemológica 10x, las pinzas con recubrimiento de fluoropolimero, un calibrador tipo Leveridge, un quilatero portátil, estuches de presentación con cajas de plástico transparente o cajas con ventanas de vidrio, y papelinas.





La lupa gemológica nos ayudará en ver las inclusiones, el tratamiento de aceite en las esmeraldas, y así poder separar por transparencia y brillo. 





Las pinzas con recubrimiento de fluoropropileno están pensadas para que cuando tengamos que escoger alguna piedra, no le hagamos daño y evitamos las fracturas. Muchas de las gemas son muy quebradizas, se fracturan con cierta facilidad, estas pinzas tienen  ese recubrimiento en sus puntas y hace  de colchón cuando las sujetamos. 





De esta manera evitamos posibles fracturas o melladuras. 
Si aún así el cliente las quisiera ver fuera del estuche, lo ideal es cogerlas con los dedos y colocarlas en la mano con la palma abierta hacia arriba y colocando las culatas entre los dedos juntos, les puedes pasar un paño por las tablas para que no pierdan el brillo cuando las tocas. 





De esta forma puedes moverlas y acercarlas a la luz para poder ver todos sus reflejos y destellos.  
Se ven bien pues es el mismo efecto que cuando las ponemos en joyas sobre la piel.





Nunca le des a un cliente una piedra en sus manos, si se le cae y se pierde o rompe, el no es responsable, porque aún no la ha comprado.






El calibrador nos va a ayudar a medir con exactitud cada una de las piedras, haciendo que parejas y tríos sean exactos. 
Esta labor la agradece mucho el joyero cuando tiene unas monturas y te pide gemas que tengan el tamaño adecuado, tanto en longitud y anchura como en profundidad, siempre medido en milímetros y con precisión de centésima.  





Si además te haces una base de datos por talla, por medida y por precio/quilate, esto todavía te ayudará mas en tu búsqueda.






El quilatero es imprescindible ya que necesitamos tener cada una de las piedras pesadas con precisión de centésima de quilate. 
Un error de 0,05 quilates a 1000 dolares por quilate es un error de 50 dolares. 
Con varios errores así  acumulados ya te interesa mas comprar un quilatero portátil. 





Por lo general muchos joyeros no tienen quilateros y si quiero ofrecer una piedra, o una pareja o trío, debo de llevarlas pesadas y el quilatero también nos ayuda si cuando enseñamos las piedras y las sacamos de su estuche, la forma mas rápida de reconocer su peso.





Los estuches de presentación con ventana transparente los considero absolutamente necesarios. 
Esto evita el que se manipulen con los dedos o con pinzas y que se puedan caer y fracturar. 





Al mismo tiempo nos permite ver a golpe de vista, el tamaño, la talla,  la calidad de la piedra, así como si es un trío o pareja. 





El estuche puede ir referenciado en el dorso, indicando cuantas piedras lleva, su talla, la medida de cada una, el peso, el número de estuche e incluso claves de precio por quilate.  





Siempre aconsejo que el estuche no sea demasiado grande en cuanto a número de cajas, que esté siempre lleno sin huecos, esto nos facilita el control cuando estemos enseñando. 
Que estén colocadas por orden de tallas, tríos o parejas, tamaños, y precio. 





Procurar que si son tríos quede la pareja arriba y el centro mas abajo, en las parejas una a cada lado, no arriba y abajo.  





Si estás trabajando con un cliente, es preferible que le saques lo que está pidiendo y lo aísles del resto, que le muestres aparte los estuches que son acorde a su necesidad, pues hay algunos clientes que se marean viendo tantas piedras. 





Si sacas las piedras del estuche, hazlo con la caja invertida sobre la mesa, de esta forma tienes la etiqueta a la vista y cuando abres las piedras se quedan apoyadas con su tabla sobre  el interior de la tapa, de esta manera las podrás coger con pinzas o incluso al volver a guardarlas es mucho mejor ponerlas así que sobre la espuma.  





Si no eres Gemólogo, considero necesario que te aprendas y conozcas las propiedades de las piedras que vendes: su dureza, peso específico, tipos de inclusiones, yacimientos importantes. 





Debes de explicar a tus clientes, que puedes emparejar aquellas piedras que el cliente ya tiene y que le hacen falta mas para hacerse una gargantilla o un par de pendientes o una pulsera riviere, etc.  





Conviene explicar que por lo general gran parte de las gemas vienen tratadas de origen y en el caso de las esmeraldas colombianas con relleno de aceite incoloro, generalmente aceite de cedro, y que este tratamiento está admitido por la Normativa CIBJO. 





Los tipos de limpieza que se admiten para no perjudicar las gemas según su tratamiento.





Aún así tienes que saber que se pueden volver a tratar y restaurar el tratamiento, todos estos argumentos  te harán que seas mas necesario e imprescindible para tu cliente. 





Si consigues tener a algún lapidario que pueda retallar y arreglar aquellas fracturas de las piedras de tus clientes,  es otro tanto mas a tu favor.






En muchos casos hemos realizado esta labor para aquellas personas que siendo noveles en esta actividad, nos han contratado como Laboratorio para que les montemos los estuches con todas las ideas posibles acorde a las piedras que te traen.  





En cualquier caso espero haber sido de ayuda a todos aquellos que hacen esta actividad y que le gustan las piedras tanto como a mi.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

No hay comentarios.:

Publicar un comentario