martes, 27 de enero de 2015

EL AGUAMARINA DON PEDRO




Un coleccionista privado de Florida donó un impresionante tesoro, la aguamarina «Dom Pedro», que permanecerá expuesta en el Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural en Washington. 
Los hasta hora propietarios de la mayor gema del mundo, Jane Mitchell y su marido Jeffrey Bland, aseguraron que su decisión había sido como la de separarse de un hijo.





La gema aguamarina es una variedad del berilo de color azul verdoso pálido.
Es una gema muy apreciada en la joyería pues permite una gran diversidad de cortes y facetados. 
Su nombre se asocia al agua de mar por su característico tono azulado y su valor en el mercado está determinado por la intensidad del color azul que presente.





La joya, que fue creada por el artista contemporáneo Bernd Munsteiner en Alemania, es conocida como el Picasso de las Gemas. 
Es la más grande del mundo y está formada por una sola pieza. 
Los expertos la consideran como una de las esculturas de piedra preciosa más excepcionales del mundo.




El Museo Nacional de Historia Natural de Washington ha presentado la piedra preciosa brasilera tallada de aguamarina más grande del mundo, que formará parte de su exhibición permanente tras ser donada por unos particulares.
La gema, tallada y pulida en forma de obelisco, fue donada al museo por el matrimonio, pesa poco más de dos kilos y tiene una altura de 36 centímetros.
"Tras pasar por varias manos y museos en Europa, recayó en propiedad del matrimonio Mitchell-Bland, con quienes contacté y acordamos su donación al museo para que todo el mundo pueda contemplar esta maravilla tan especial", indicó el comisario de la exhibición, Jeffrey Post.





El Dom Pedro fue bautizado en portugués en honor a los dos primeros reyes de Brasil, Pedro I y Pedro II, país donde a finales de la década de 1980 fue encontrado el cristal extraordinario de aguamarina, la variedad azulada del berilo, del que posteriormente se talló la gema.





Aunque, según Post, el cristal original pesaba unos 45 kilos, cuando éste se extrajo de la mina se rompió en tres partes y, de la mayor de ellas, de poco menos de 30 kilos, se talló el Dom Pedro.

"Desconocemos su valor de mercado, fundamentalmente porque se trata de una pieza única y, por tanto, es incomparable. La única manera de obtener un precio aproximado sería sacándola a subasta", indicó.





El Dom Pedro, pulido hasta la perfección, presenta un color azulado turquesa propio del aguamarina, y un eje central del que emanan gruesas agujas hacia los lados lo recorre por su interior de arriba a abajo. 

"El aguamarina es una variedad de berilo, un mineral que, si se desarrollase en un laboratorio, sería incoloro".





Agregó que, "sin embargo, como los cristales se generan en lugares 'sucios', siempre hay ciertas impurezas alrededor, como en este caso, en el que el berilo incorporó pequeñas cantidades de hierro". 

Es precisamente el hierro el que, en interacción con la luz, da al berilo el tono turquesa característico del aguamarina, del mismo modo que, de haberse desarrollado con impurezas de cromo y vanadio, se hubiese convertido una esmeralda.
La mayoría de cristales de aguamarina proviene de depósitos geológicos de roca pegmatita, muchos de los cuales se encuentran en Brasil, lo que convierte al gigante suramericano en la principal fuente mundial de aguamarinas, seguido de Pakistán, India y Madagascar.





Según el comerciante de gemas preciosas, Jürgen Henn esta piedra es la más grande y más fina aguamarina que hayan visto en su vida. Henn visitó en 1991 la minera brasileña y fotografió esta valiosa pieza.

Un año más tarde contactó a Bernd Munsteiner, otro experto en joyas preciosas, para decidir comprar a Don Pedro.





Los hijos de ambos, también expertos en joyas, viajaron a Brasil y lograron cerrar un trato con los dueños para que fuera entregada en manera segura a Munsteiner.

“Fue amor a primera vista”, dijo el experto, al ver a la aguamarina de un azul transparente, como el mar.

Esta aguamarina tenía una claridad excepcional y Munsteiner se pasó meses admirándola antes de decidirse a limarla y tallarla para darle la forma actual de obelisco, de esta manera la luz parece provenir desde su interior.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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