viernes, 2 de enero de 2015

MARINA ANAYA JOYAS CON LIBERTAD




Todas las joyas y fotos son de la autora y retiradas como ilustración de la web de la diseñadora.

La obra de Marina Anaya (Palencia, 1972) se expande con libertad hacia disciplinas tan dispares o tan cercanas como la pintura, la escultura, el grabado o la joyería. Artes que han conseguido convertirse en reclamo en China, Corea, Japón y Latinoamérica. 






Y con una proyección internacional que no para de crecer, acaba de inaugurar una exposición en Puerto Rico con el nombre “Pregúntale al viento”, es en su estudio madrileño de Malasaña donde plasma esa creatividad que nace en su cuaderno. 






JOYAS

“Trabajo mucho con mi cuaderno de bocetos, en cualquier sitio donde esté, mucho en los viajes, en los trenes o también en la playa, en momentos relajados normalmente”, confiesa con una voz firme y suave al tiempo que pone énfasis en el respeto que tiene a esos dibujos que nacen cuando menos se lo espera.





“Cuando empiezo el proceso de decidir cuál va a ser el diseño que voy a trabajar soy metódica respetando el boceto porque me parece que la frescura que tiene es difícil de trasladar más tarde. El boceto es un dibujo que haces en un cuaderno y eso tiene una frescura que, si luego intentas re-dibujarlo, al final te queda más relamido, y no tiene esa instantaneidad”, destaca.






Amante de los colores, y así lo deja claro con su pelo naranja lleno de rastas, afirma que, aunque su disciplina favorita es el grabado, trabaja todo como procesos paralelos, y así es capaz de crear caminos donde de una pintura nace una escultura, y de una escultura puede nacer una joya.






 Esculturas para el vestir

“Empecé a hacer muchas esculturas en latón y las acabé utilizado para la joyería. Ahora lo mezclo con la porcelana porque de siempre tuve mucha curiosidad por la cerámica. Desde hace dos años estoy en la Escuela Oficial de Cerámica de La Moncloa“, cuenta.






Aunque de figuras volátiles se trata, en las joyas de Anaya reinan las figuras de aspecto delicado, pero de diseños rotundos con formas de pájaros, peces o todo a la vez, como el colgante “pájaro-pez” o las pulseras que parecen estar hechas con ramas de árbol.






En las novedades de este año, Anaya presenta en su web oficial un conjunto de anillos de latón y plata, así como unos colgantes de latón en los que vuelan sus particulares pájaros.

Formas que se pueden encontrar no sólo en sus esculturas, sino también en los cuadros y que transmiten vitalidad, fuerza y delicadeza, algo que parece caracterizar también a la propia artista, al igual que a su hermana, la actriz Elena Anaya, quien posa como modelo en algunas de las fotos de su web oficial donde vende sus piezas de arte.






 “Trabajo la joyería de una manera muy parecida a como trabajo la escultura, en realidad es crear piezas escultóricas pero mucho más pequeñas y con otra premisa fundamental, que es que favorezcan a la persona que las va a llevar, no sólo que la pieza sea bonita”, admite quien no duda en combinar todas las disciplinas.





A la hora de pensar en las mujeres que podrían vestir sus joyas, Anaya se muestra generosa al considerar que “no tiene una mujer tipo”, sino que le “gustaría pensar” que son, simplemente, para “quien les guste” y se sienta “embellecida”.





“Frente a la escultura, que no es utilitaria, las joyas son para alguien se las va a poner y por eso siempre tengo en cuenta que no sólo sean bonitas sino que realmente favorezcan a la persona que se lo va a poner”, reconoce.





En este sentido tiene claro que sus joyas tienen que contar con medidas, proporciones, y materiales que embellezcan a la persona que se las van a poner porque es todo un compromiso para ella pensar que el soporte en el que van a ir sus piezas son personas.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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