domingo, 22 de febrero de 2015

LOS METALES PRECIOSOS -- LA HISTORIA




Imagínese que retrocede en el tiempo, llega al principio de la historia y observa un mundo distinto, hay minerales preciosos y otros elementos que parecen brotar de la tierra, del mar y de los ríos.





El ser humano en su búsqueda incansable se tropieza con todo tipo de piedras, destacan pepitas de oro y de plata. 
En la profundidad de la tierra y en las cuevas surgen esas piedras que le asombran, translúcidas, serán diamantes en bruto.






En otros lugares, lejanos, donde todavía no sabe si habrá alguien parecido a otro ser vivo, aparecen colores azules, rojos y verdes en piedras empotradas en las montañas, en sus cuevas. 
El mar y los ríos de Australia, Japón y China arrojan gemas en sus profundidades que, al principio, rodean cuellos y adornan los cuerpos.






La evolución del tiempo y de la inteligencia humana hará diferenciar las cosas por su belleza, luego por su escasez, se sabrá lo que es singular y lo que es más ordinario, aparece el deseo de poseer algo bello, nos sentimos mejor con esos colores, con ese brillo. Empieza el tallado, el pulido, las transacciones.






De esta manera comienza una profesión que en la actualidad emplea la mejor tecnología combinada con las mejores manos para los más estimados materiales.





La Orfebrería


Materiales esculpidos de unas manos para otras manos. 







El oro

Precioso es el calificativo de este metal considerado como noble por su belleza, escasez e indestructibilidad. 

Tiene una fascinante historia porque, además, de sus usos tecnológicos, como en la electrónica, telecomunicaciones, microchips, medicina y nanotecnología, o de su integración en otros objetos como esculturas, edificios, vajillas, adornándolos con una manifestación estética y de estilo, el principal uso del oro es la joyería industrial y la joyería artística o de piezas únicas porque, a pesar de ser un metal perpetuo, es flexible para la elaboración de estos objetos. 






Su resistencia al paso del tiempo le confiere precisamente su valor, que a diferencia de un precio que depende de coyunturas económicas, existe siempre, si además es objeto de unos cuidados mínimos, mantendrá toda su belleza y color para las generaciones venideras que hereden una joya. 






Precisamente sus peculiares características, han otorgado al oro un papel central en la historia y el desarrollo humano y, por tanto, ha sido valorado y deseado desde los tiempos más remotos para hacer estatuas, iconos y para adornar los cuerpos. 






Hemos podido admirar la joyería con intrincados esculpidos en las tumbas reales sumerias y egipcias. 
Encontramos joyería en oro hace más de 6.000 años. 
Desde que el ser humano ha encontrado oro, lo ha manufacturado para convertirlo en una joya y llevarlo como símbolo de estatus o poder o ya, más actualmente, ofrecido como una declaración pública (medallas de oro, copas de oro) o, al contrario, ha sido regalado en una celebración íntima de amor.





Los edificios significativos, los templos y las estatuas religiosas se han cubierto con finas hojas de oro. 
Debido a su importancia, siempre se ha considerado un símbolo de abundancia y de energía de su poseedor. 






En una joya de oro hay un objeto precioso que trasciende al tiempo, el oro es el material que dará valor intrínseco a la pieza si es industrial o, al contrario el valor mayor lo tendrá la forma si se trata de un objeto de arte, peculiar, una pieza única pero tal forma sólo podrá ser indestructible en ese metal, de tal manera que podrá ser atesorada durante siglos venideros.






Entre sus numerosas cualidades, el oro posee una excepcional intimidad, inmutable y perpetuo, personal y protector el oro es la expresión perfecta de las manifestaciones individuales creativas que hace que quien lleva una joya comparta además el espíritu del artista que la creó.






El oro es el metal más usado en joyería, ha estado presente en casi todas las épocas de la historia. 
La palabra oro viene de la palabra aurum en latín, que significa aurora brillante, quizás por esto se le ha asociado con el sol.






A este metal se le atribuyen poderes curativos y mágicos, además su valor como signo de ostentación y poder ha sido ansiado desde antaño por la mayoría de los pueblos y culturas.






Para algunos pueblos, el oro ha sido símbolo de la luz, el fuego, la vida, el poder y la sabiduría, se le ha relacionado con todo lo extraordinario y maravilloso.





“El oro, considerado como el más precioso de los metales, es un símbolo de todo aquello que posea el máximo valor o que resulte más difícil de conseguir.” (Bruce - Mitford, 1997, pág. 39)





Dentro de la alquimia el oro es concebido positivamente como el metal más puro y noble, se relaciona con la eternidad y perfección, con lo inalterable e inmutable, además era usado para alejar los maleficios.






Desde las creencias cristianas el oro es vinculado con Dios y con todo aquello que es sagrado, además representa el alma y la inteligencia divina; es por esto que tanto en los ritos como en los templos sagrados se usan objetos de este material.


Petite Halo Diamond and Aquamarine Engagement Ring in 18k Yellow Gold (.22ctw) SI H-IHalo Sphere Round Cut Diamond Engagement Ring in 18k Yellow Gold (.16ctw) VS G-HHalo Diamond Engagement Ring in 18k Yellow Gold (1.0 Carat) SI I



“En el cristianismo ortodoxo es el oro un símbolo de la luz celeste y de la perfección, a lo cual hace referencia el fondo dorado de los cuadros medievales pintados sobre madera y los iconos de la iglesia oriental.” (Biedermann, 1993)






El oro como adorno es consecuencia de civilizaciones que le han hecho merecedor del más noble metal; al principio, símbolo de poder y de energía; en la actualidad es un complemento de enorme valor intrínseco que proporciona luminosidad cuando el oro está en contacto directo con la piel femenina y es símbolo de elegancia en la discreción con la que se adorna la moda masculina con gemelos o alfileres de corbata cada vez más innovadores.






El oro es el menos reactivo de todos los metales. 
Se llama un metal noble (un término alquimista) porque no oxida bajo condiciones ordinarias, significando que nunca se herrumbra ni deslustra.





Históricamente, la vigencia del patrón oro imperó durante el siglo XIX como base del sistema financiero internacional. 
Terminó a raíz de la Primera Guerra Mundial, puesto que los gobiernos beligerantes necesitaron imprimir mucho dinero fiduciario para financiar el esfuerzo bélico aún sin tener la capacidad de respaldar ese dinero en metal precioso.






El patrón oro es un sistema monetario que fija el valor de la unidad monetaria en términos de una determinada cantidad de oro. 
El emisor de la divisa garantiza que pueda dar al poseedor de sus billetes la cantidad de oro consignada en ellos. 
Una alternativa es el patrón bimetálico, en el que la moneda está respaldada por una parte de oro y otra de plata.






Después de la Primera Guerra Mundial, fue sustituido por el patrón cambio oro. 

El patrón oro se reimplantó en 1944, en la Conferencia de Bretton Woods, en la que surgieron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. 
Las divisas que garantizaban el cambio al oro fueron el dólar y la libra esterlina. 





Este sistema dio lugar a una estabilidad relativa y duradera, desde 1944 hasta 1971. La mayoría de las economías del mundo se desarrollaron, por lo que esa etapa se conoce en la historia como la Edad de oro.






Se han usado muchos bienes como dinero pero el más apreciado fue el oro, usado desde los inicios de la historia por sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar que lo convirtieron en el bien líquido por excelencia en casi todas las culturas del planeta.






Los billetes surgieron como promesas firmadas de entregar a su portador la cantidad en oro que en ellos se indicaba. 





Los bancos emitían estos billetes cuidándose de mantener un equilibrio entre el dinero que habían emitido y las reservas de oro que custodiaban en sus cajas fuertes, dado que, en caso contrario, perderían la confianza de sus clientes.






El patrón oro era un sistema monetario internacional que no podía funcionar sin la cooperación de los países que lo adoptaban. Mientras funcionó impidió que las naciones llevasen a cabo las políticas aislacionistas que disminuyen el comercio internacional y tienden a producir un estancamiento riguroso. 





Después de su colapso surgieron rápidamente políticas nacionalistas discriminatorias, en particular devaluaciones recurrentes y un fuerte proteccionismo, que restringieron el comercio multilateral y ahondaron la crisis de los años treinta. 





Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha intentado restaurar la coordinación entre las políticas monetarias de los diversos países y la libertad de comercio internacional mediante la creación de organismos como el FMI y el GATT.





Características físicas y químicas del oro

El símbolo químico del oro, Au, viene de la palabra latina para el oro, aurum. 
En la tabla periódica de elementos, el oro se clasifica como metal transitorio con las características siguientes:
• Símbolo, Au
• Número atómico, 79 
• Masa atómica, amu 196,96655
• Número de protones/electrones, 79 
• Número de neutrones, 118 
• Punto de fusión, 1,064.43°C  
• Punto que hierve, 2,807.0°C 
• Densidad 293°K, 19,32 gramos por centímetro cúbico 
• Estructura cristalina, cúbico






El oro se puede alear con otros metales para darle características especiales. 
En su forma pura, el oro tiene un lustre metálico y su color es el amarillo del sol, pero cuando es mezclado o aleado con otros metales crea tonalidades del color que se extienden de plata-blanco a verde y a naranja-rojo.






Estos tratamientos de variaciones de color del oro se utilizan sobre todo en joyería.

La fineza es un término metalúrgico que indica la pureza del oro y se expresa en partes por 1.000. 
Las monedas y las barras de oro tienen una fineza de 999,9 porciones por 1.000. 






La pureza del oro en un artículo o de la cantidad de oro en una aleación se mide con una unidad llamada un quilate. 

Un artículo del oro fino o puro es de 24 quilates, y en el de pocos quilates se valora el indicar el contenido de oro fino de la proporción como fracción de 24.





Por ejemplo, un artículo del oro de 18 quilates contiene 18/24, 3/4) oro fino y 1/4, de aleación en peso.

Las características físicas del oro de la alta conductividad eléctrica e inercia del producto químico le hacen un conductor excelente y confiable, particularmente en los ambientes ásperos, donde las temperaturas pueden extenderse de -55°C a 200°C. 





El uso del oro en trazado de circuitos asegura la confiabilidad de la operación del equipo, particularmente en la activación vital de los mecanismos de la bolsa de aire de seguridad en vehículos de motor o el despliegue de satélites o de las naves espaciales.
No hay otro metal tan dúctil o tan maleable como el oro. 





Una sola onza del metal se puede estirar en un alambre cinco millas de largo. El oro se puede martillar en hojas tan delgadas que la luz puede pasar a través de ella.

El oro de la pureza elevada refleja la energía infrarroja (del calor) casi totalmente, haciéndola ideal para la reflexión del calor y de la radiación. 

El revestimiento de oro en la indumentaria de los astronautas les protegió los ojos contra luz del sol que les quemaba en el Apolo 11.






El oro es también un conductor excelente de la energía termal. 
Se utiliza en muchos procesos electrónicos para disipar calor lejos de los instrumentos delicados. 
Por ejemplo, el inyector principal del motor de la lanzadera de espacio utiliza una aleación de oro del 35%.





¿Sabía usted?

La primera medalla de oro olímpico fue presentada en 1908. 
Antes de entonces, los ganadores recibieron las medallas de plata. 
La medalla de oro de hoy se hace realmente de plata, con por lo menos seis gramos de oro puro. 






Las imágenes de Neptuno y de Urano más detalladas y más exactas fueron capturadas por los telescopios de Keck, que utilizaron los espejos revestidos en oro. 






Cada teléfono contiene oro en el transmisor miniatura en su boquilla. 
Debido a su capacidad de transportar una señal superior, el oro también se utiliza para cubrir terminales del teléfono y los cables que conectan. 






Airforce uno, el avión usado por el presidente de los Estados Unidos, es protegido contra los misiles heat-seeking por los reflectores oro-plateados. 

La corona hallada en 1922 en la tumba de Shub-ad, reina de Mesopotamia parecía nueva aun teniendo 4000 años. 


El oro es oro para siempre y no envejece.





La plata

Los orígenes del nombre

El símbolo Ag corresponde a la abreviación de la palabra latina argentum, a su vez derivada del griego argyros, nombre dado por los antiguos romanos para denominar la plata y, en la actualidad, aún continua llamándose así en tres idiomas latinos: francés, italiano y rumano. 





Sin embargo, en español y portugués y, por tanto, en el mundo Iberoamericano, a este mineral lo llamamos plata y prata, derivando este nombre de un adjetivo calificativo latino platus, en griego platium, declinado en dativo femenino, cuya traducción exacta significa lámina, y en forma literal: “lámina blanca” que era la forma de transporte del mineral.






Basta con recordar Tartesos, la espléndida Tarsis de la Biblia, para constatar el esplendor de sus extraordinarios trabajos de orfebrería, durante los siglos VII al V a.C., pero desconocemos con que nombre se determinaba la plata.





Sabemos que las primeras monedas que se acuñaron en el Mundo Antiguo fueron en Lidia, hoy Turquía, a finales del siglo VII a. C., muy pocas han llegado hasta nuestros días, pero algunas las podemos ver en el Museo de Pérgamo en Berlín. 






En la Antigüedad, en los apartados de la magia y la alquimia, la plata tuvo un gran protagonismo. 
Se la llamaba Luna y también Diana. 

Se representaba gráficamente en su faceta de cuarto creciente. 

Los magos asirios (siglo V a.C.) le atribuían espectaculares poderes viriles. 
Por otra parte, en el antiguo Egipto era práctica habitual que las mujeres paladearan láminas de plata oxidada para ayudarse a concebir hijos varones. 





Estas láminas eran dadas siempre por un sacerdote de la diosa Isis, conjuntamente con el rezo de unas plegarias. 

En Grecia los hombres usaban la boca como monedero para las monedas de plata y oro. 

La moneda más estable y seria de la Antigüedad, fue el dracma ateniense. Contenía alrededor de 65-67 gramos de plata fina y sirvió como moneda fiduciaria durante varios siglos en todo el Mediterráneo. 





En la Grecia clásica no existían minas, su extracción era superficial y no en grandes cantidades por lo que su posesión era valiosísima. 

Con la unificación de los estados griegos por las conquistas de Filipo de Macedonia y de su hijo Alejandro Magno, aparece el sistema extracción en mina, minas que los macedonios ya explotaban en sus territorios desde tiempos atrás. 






El griego Diodoro (s. I a.C) cuenta que los montes Pirineos, la cordillera que separa España de Francia, estaban cubiertos por tupidos bosques los cuales, por descuido de unos pastores, ardieron con tal vehemencia que el intenso calor derritió los minerales, cayendo la plata por sus laderas como ríos de agua. 





De esta gran hoguera, pyrás en griego, o pira ignis (todo arde) en latín, es de donde se deriva el nombre de Pirineos. 

Continúa diciendo Diodoro, que los nativos cambiaban a los mercaderes fenicios la plata por mercancía baladí, en tales cantidades que para transportarlas en sus naves, los fenicios sustituyeron sus anclas de plomo por otras de plata. 
Este pasaje fue escrito y comentado por el polígrafo mexicano Alfonso Reyes.






La verdad es que sí existieron y se extrajeron en la Antigüedad grandes cantidades de plata en la Península Ibérica. 

El historiador romano Plinio narra que, si bien había plata en todas las provincias romanas, la mejor era la procedente de España y clasificaba las minas del sur como excelentes. 





Pero un historiador del Mundo Antiguo, cuando trabaja con cifras y cantidades de esas épocas, debe siempre considerar que las proporciones no son las mismas.


Las primeras monedas acuñadas en España aparecen en el siglo III a.C. 
Aunque también se hicieron de oro, la mayoría de ellas, las que circulaban para las transacciones económicas, eran de plata. Dado que en el territorio peninsular habitaban diferentes pueblos, la emisión de monedas era variada. 





Encontramos el dracma griego, el fenicio, o simplemente aros de plata usados como monedas ya que su peso, por sí solo, justificaba su valor en cualquier transacción comercial. 






Pero más tarde, el mundo occidental se sumió en un abandono que llevó al trueque y desapareció el sistema monetario que se había basado en la plata. 






Con el desarrollo económico del siglo XI, en toda Europa reapareció el sistema y la acuñación de la moneda. 
Los reyes cristianos peninsulares quieren emular a los reinos de taifas y, como los árabes, el oro será su moneda más valiosa seguida por la plata.





Características físicas y químicas del oro

Elemento químico, símbolo Ag, número atómico 47 y masa atómica 107.870. 
Es un metal lustroso de color blanco-grisáceo. Desde el punto de vista químico, es uno de los metales pesados y nobles; desde el punto de vista comercial, es un metal precioso. Hay 25 isótopos de la plata. Sus masas atómicas fluctúan entre 102 y 117.






En la mayor parte de sus aplicaciones, la plata se alea con uno o más metales. 
La plata posee la más alta conductividad térmica y eléctrica de todos los metales, es un elemento bastante escaso. 





Algunas veces se encuentra en la naturaleza como elemento libre, plata nativa, o mezclada con otros metales. 

Sin embargo, la mayor parte de las veces se encuentra en minerales que contienen compuestos de plata. 





Los principales minerales de plata son la argentita, la cerargirita o cuerno de plata y varios minerales en los cuales el sulfuro de plata está combinado con los sulfuros de otros metales. 


Sterling Silver Lemon Quartz and Diamond Cocktail Ring



La plata pura es un metal moderadamente suave, 2.5-3 en la escala de dureza de Mohs, de color blanco, un poco más duro que el oro. Cuando se pule adquiere un lustre brillante y refleja el 95% de la luz que incide sobre ella. Su densidad es 10.5 veces la del agua. 





La calidad de la plata, su pureza, se expresa como partes de plata pura por cada 1000 partes del metal total.


La plata y la medicina

Pero la plata también tiene su protagonismo importante en el campo de la medicina. 
Bajo su preparación coloidal, hasta el descubrimiento de los antibióticos, cubría esta función en enfermedades infecciosas. 





Se utilizaba, y aún suele hacerse, como reconstituyente, cicatrizante, en dermatología y en muchísimas cosas más. 

El español Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de medicina, alcanzó tan alta distinción por sus trabajos con sales de plata para fijar las dendritas y los axones de las neuronas cuando descubrió que el sistema nervioso era una serie de retículos conectados. 





También descubrió los usos de la plata coloidal para hacer radiografías y, sobre todo, no debiéramos olvidar sus mil usos en la industria, es decir, en nuestra vida cotidiana.






La orfebrería y los plateros

La orfebrería es el arte de labrar los metales finos, el oro y la plata entre ellos. 
Formada sobre la voz orfebre (lat. auri faber, artífice de oro), la palabra orfebrería ha venido a desplazar a la voz platería, antes más usada y fijada en calles y plazas donde las tiendas y talleres de los plateros han mostrado durante siglos sus labores, tal vez por entenderse que la platería únicamente trabaja la plata, mientras que la orfebrería comprende las obras en ambos metales. 





Una y otra, sin embargo, pueden considerarse como sinónimas, y a pesar de que en castellano hay varios nombres, aparte de orfebre, para denominar a los artífices del oro, como orífice, oribe u orive, orespe, orebce (todos derivados del lat. aurifex, icis), ellos mismos han preferido llamarse plateros, distinguiendo entre plateros de oro y plateros de plata según trabajaran y se hubieran examinado en la técnica de uno u otro metal. Modernamente han venido a sumarse a su quehacer las labores artísticas en platino.






Conocida también antes que el bronce, la plata, sin embargo, tuvo en los tiempos prehistóricos menos difusión que el oro. 

Por todo ello, la orfebrería es una de las artes más antiguas desarrolladas por el hombre, predecesora de la toréutica o arte del bronce, y desde luego, de la forja o arte del hierro, nacida ésta con la segunda Edad del Metal en los últimos siglos del II milenio a.C.






La plata, con ser más abundante, no se empleó en principio con tanta frecuencia como el oro, seguramente por encontrarse en estado menos puro lo que obligaba a trabajos previos más dificultosos para fundirla y refinarla.





La orfebrería y sus estilos

En cuanto a los orígenes de la orfebrería, su inicio se asocia al desarrollo de las primeras civilizaciones entre cuyos restos destacan los elementos decorativos elaborados con metales nobles. 





En el Oriente Próximo aparecen los primeros trabajos de orfebrería hacía el cuarto milenio antes de Cristo. 
Las realizaciones de los egipcios ya revelan el gran dominio que de esta técnica tuvieron sus artífices.






La orfebrería europea aparece en el III milenio a.C. utilizando inicialmente el oro y posteriormente la plata como materiales base extendiéndose en el II a.C., por toda la fachada atlántica la utilización de gran variedad de piezas de este metal martilladas.





En esta época las decoraciones se realizaban mediante cincelados finos y ligeros utilizando herramientas de sílex. 
En ocasiones aparecen en los bordes pequeños relieves conseguidos mediante el repujado con punzones de hueso o de cobre. Estas técnicas de trabajo se van a mantener en lo esencial hasta nuestros días






A lo largo de la Edad Media la orfebrería elaboró objetos destinados al culto cristiano y para uso de las clases sociales más pudientes, desde cálices y cruces a magníficos retablos construidos en oro y plata para las catedrales. El medievo fue la era de la fe. 





La Iglesia durante siglos, dio trabajo a artistas y artesanos casi con exclusividad. Solo algunos reyes y señores, como Carlomagno, patrocinaron la construcción de grandes edificios u obras de arte. 





Durante el gótico, la iniciativa en este orden de cosas correspondió también a corporaciones como los consejos y los gremios.

A partir del siglo XI se produjo en Europa una especie de renacer de todas las actividades humanas, tras los terrores del año 1.000. 
La artesanía se benefició notablemente en este sentido, se crearon así corporaciones profesionales, los gremios, encargados de dirigir y regular las actividades de los artesanos.






La orfebrería es tan antigua como el hombre, tuvo durante la Edad Media una gran importancia. 
Monasterios e iglesias encargaban infinidad de obras. 
La orfebrería bizantina era suntuosa y más que delicada. 






Con el románico se produjeron gran cantidad de crucifijos, relicarios, cofres, cálices. 
Se hacían estatuillas o bustos relicarios en plata o plata sobredorada. 
La orfebrería gótica conoce dos vertientes, importantes en igual medida si nos atenemos a la brillantez de los resultados obtenidos: la religiosa y la profana.






Los orfebres las cultivaron por igual aunque se han conservado más manifestaciones de la primera que de la segunda. 
La sociedad medieval apreció los objetos lujosos y los encargó para embellecer las iglesias, sus residencias e incluso como adorno personal. 






Los temas de la arquitectura gótica, pasaron también a la orfebrería: se hicieron obras muy complejas coronadas con filigranas, pináculos, calados, tanto en España como en Francia, Alemania, Inglaterra e Italia, donde se destacaron los talleres de Siena en Venecia y Florencia. 





Se destacan en ésta época, las cruces profesionales y las custodias. 
El material más genérico fue la plata sobredorada, embellecida con aplicaciones de esmaltes que a partir de principios del siglo XIV fueron traslúcidos. 





Durante el gótico para los objetos de uso litúrgico se consolidaron las tipologías anteriores, aunque se introdujeron elementos nuevos. 
El pie de los cálices, cruces, relicarios, etc. abandona su forma circular para hacerse pediculado; los brazos de las cruces se complican y sus extremos adoptan forma flordelisada. 
En lo que respecta a los relicarios, se generaliza el uso de los denominados parlantes.


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Los artífices de Paris debieron ser numerosos puesto que ya en el siglo XIII se consideró precisa su reglamentación. 
Esta época también fue espléndida en la orfebrería española.






Los árabes imprimieron especial carácter a sus obras, demostrando sus artesanos gran maestría en los trabajos de fundición, forja, cincelado, repujado y elaboración de la filigrana menuda. 






De la orfebrería del Renacimiento, podemos decir que fue tan importante, que muchos de los grandes artistas italianos de esa época, además de escultores, pintores o arquitectos, fueron sobresalientes orfebres. 





Tales son los casos de Ghiberti, Donatello, Filippo Brunelleschi, Domenico Ghirlandaio, Andrea Verrocchio, y, por supuesto, Benvenuto Cellini, de este último se conservan piezas notables en diversos países europeos.






El gusto abigarrado y pictórico desplegado por el estilo barroco encontraría en la orfebrería tanto de Europa como de Hispanoamérica un lenguaje de suntuosidad y riqueza deslumbrante, no siempre presidido por el buen gusto. 





La abundancia de piezas y tendencias impide toda síntesis. 
Tanto la Francia de Luis XIV como Italia, Alemania e Inglaterra conservan, a pesar de graves pérdidas, un cuantioso repertorio de platerías. 





En España, pese a destrucciones y saqueos de tantas guerras, queda un muestrario variadísimo, desde la austeridad herreriana de la platería del tiempo de los Felipes, todavía obediente a los diseños manieristas divulgados por Juan de Arfe, hasta los primores rococó del cordobés Damián de Castro en el XVIII avanzado. 





Las custodias procesionales y los ostensorios manuales se enriquecen con pedrería preciosa. 
Las andas para imágenes, tronos, frontaleras de altar, tabernáculos de gran tamaño como los de la isla de Tenerife en Canarias, revestidos de chapas de plata repujada, todavía asombran por su riqueza. 





Resucita la vieja técnica de la filigrana morisca en Córdoba, Salamanca y Astorga. 
En la platería civil el repujado llega a extremos de prominencia y barroquismo notables, que en la América española, México, Perú y Bolivia sobre todo, tiene expresiones de recargamiento y reiteración aún más declamatorias.

Con el advenimiento del neoclasicismo, y los esfuerzos del despotismo ilustrado, la platería se acomoda a los dictados del academicismo. También se industrializa al compás de los adelantos mecánicos. 

Son los días de la Platería de Martínez, la escuela madrileña protegida de Carlos III que propaga su estilo frío y correcto. 
Aunque refinadas en sus recuerdos griegos y egipcios, las obras del primer Imperio en Francia resultan reiterativas.






A lo largo del S. XIX, los estilos eclécticos van ahogando la producción artesana, cada vez más presa de la industrialización determinada por los progresos técnicos de la galvanoplastia y los procedimientos electroquímicos. 

Sólo cuando algún arquitecto, como Gaudí, proporciona diseños modernistas a plateros y herreros, surgen piezas de alguna novedad estilística. 

Es lo que también ha hecho más recientemente Miguel Fisac al acomodar las formas de los vasos sagrados a los conceptos funcionalistas de sus nuevos templos, o lo platea Dalí en sus fascinantes joyas pseudosurrealistas.




El platino

Aunque las pepitas han sido colocadas en anillos antes de 1920, la mayoría de la joyería de platino data a partir de esta fecha. 

Para producir unos pocos gramos de platino se deben extraer al menos tres toneladas de la mena que lo contiene, esta rareza da su categoría al platino. 

El platino es hipoalergénico, no pierde su brillo, por eso está entre los metales preciosos más finos, puros y raros.






Muchos de los diamantes más famosos del mundo, fueron montados en platino, y también fue usado en creaciones exclusivas desde Carl Fabergé, el famoso joyero ruso, o Louis Cartier, de París, además de otros grandes joyeros en todas las partes del mundo.






La historia del platino es mucho más antigua de lo que se cree. Los meteoritos contienen platino y el primer meteorito que se conoce se estrelló contra la tierra hace 2 billones de años.





Momentos de su historia y de su uso

Sepultura egipcia

1200 a. J. C. -Los egipcios importaban oro, que contenía trazas de platino, del antiguo reino de Nubia. Hicieron joyas y adornos con una mezcla de metal. 
De todos modos, no se sabe si el uso del platino era intencionado.

700 a. J. C. - La hija del rey de Tebas, la muy piadosa Shepenupet, fue enterrada dentro de un magnífico sarcófago decorado con jeroglíficos de oro y platino. 
También se colocó en la tumba un pequeño documento dentro de un estuche de platino.






Adornos pre-incaicos 

100 a. J. C. - las antiguas civilizaciones de América del Sur, que existían antes de los incas, utilizaban platino y oro para crear aros para la nariz y otros objetos de joyería ceremonial. 





Las máscaras de oro precolombinas tienen ojos de platino suspendidos con unos sutiles alambres. 
Después, durante más de dos siglos el platino no fue utilizado por el hombre, olvidándose durante miles de años, teniendo sólo una breve reaparición cuando los europeos descubrieron el Nuevo Mundo.






1590 - El platino se encontró a continuación con los Conquistadores españoles, quienes le dieron el nombre arbitrario de platina, es decir plata pequeña. 

Sedientos de oro, e indiferentes por el aspecto del platino, los españoles lo consideraron como un metal inferior y lo echaron a los ríos del Ecuador para que madurarlo. 





Una vez más, el platino desapareció de la historia. 
El oficial de marina español don Antonio de Ulloa y García de la Torre fue uno de los Conquistadores que comprendieron el valor del platino.






Alquimia

1700 - En el siglo XVIII, el platino empezó a llegar a Europa y pronto se convirtió en el componente más apreciado de la moda de la alquimia. 

Debido a sus cualidades químicas, el platino fue un ingrediente muy buscado para las pociones y mezclas de intrépidos inventores que trataban de transformar el plomo en oro.






El metal de los reyes

1751 - Cuando el científico sueco Theophil Scheffer catalogó el platino como un metal precioso, fue sólo cuestión de tiempo para que contara con el favor de la realeza. 

En 1780, el rey de Francia Luis XVI declaró que era el único metal digno de los reyes y su joyero Marc Etienne Janety creó para él muchas piezas de platino.






El sistema métrico decimal 

1795 - Francia fue el primer país en adoptar el sistema métrico de pesos y medidas. 
El rey Luís XVI llamó, una vez más, a Marc Etienne Janety, esta vez para crear el peso estándar del oro a partir del platino. 

El platino es el material indiscutido puesto que su dureza garantiza que no se desgasta y que no pierde su valor estándar. 





El cilindro original de platino se guarda en el Gabinete Internacional de Pesos y Medidas de París. 

En el s. XIX varios descubrimientos de importancia contemplaron el crecimiento del platino en el campo de la ciencia. 

En 1803 el científico británico Wh. Wallaston descubre un proceso para hacer que el platino sea maleable, facilitando su uso comercial. 





En 1819 se descubrieron en los Urales, (Rusia) unos depósitos de platino y en 1866 se descubrieron los diamantes en Kimberley (Sudáfrica) por lo que creció la popularidad del platino como mejor engarce para las piedras preciosas.





En 1924 el geólogo alemán Hans Merensky descubrió el mayor depósito del mundo de platino cerca de Johannesburg (Sudáfrica). 
La moderna industria del platino acababa de nacer.

1884 - Peter Carl Fabergé, el joyero de los zares de Rusia, se ofreció para crear un huevo de joyería para que Alejandro III se lo regalara a su esposa María. 





Así empezó la tradición anual de Pascua y los huevos de Fabergé se convirtieron en legendarias obras maestras, adornadas con piedras preciosas y platino. 

Cada huevo esconde un secreto celosamente guardado y lleva siempre una sorpresa en su interior, es célebre un modelo de tren de oro y platino que funciona perfectamente y que aludía a la conclusión del transiberiano. Después de la revolución rusa de 1917, la colección de Fabergé se perdió y muchos huevos de Pascua se vendieron luego en los países europeos. 





En los últimos años del s. XIX la moda del platino se difundió en Europa y Rusia. 

Reyes, reinas, zares y maharajás se engalanaron con platino e incluso utilizaron el hilo de platino para sus indumentos reales. Carlos IV de España encargó la creación de un "Salón de platino" para el Real Sitio de Aranjuez. 
Reflejando la grandeza y el esplendor de la época, el salón está revestido con madera maciza y con incrustaciones de platino. 





A primeros de 1900, Louis Cartier fue el primero en crear con éxito joyería de platino, dando a conocer por primera vez el secreto característico del metal. 

Cartier utiliza el platino en sus creaciones "Garland Style" y para resaltar el brillo de los diamantes. 


Bands Diamond and Yellow Sapphire Stackable Eternity Band


Su habilidad en trabajar el platino no conoce rivales y fue definido por el rey Eduardo VII de Inglaterra el joyero de los reyes y el rey de los joyeros. 

Maharajás, como el maharajá de Patiala, difundieron también las creaciones de Cartier adornando con ellas sus turbantes.

1939-1945 - Al estallar la guerra en 1939, en Estados Unidos el platino es declarado metal estratégico y se utiliza para fabricar armas. Se prohíbe su utilización en joyería. 





En la posguerra, no obstante, renace una vez más la popularidad del platino al tiempo que se vuelve a descubrir el placer de la joyería. En 1947 y en la exposición "White Heat" de Nueva York, un gran número de joyas preciosas de platino y diamantes confirmaron que el platino volvía a estar de moda.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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