sábado, 4 de abril de 2015

JOYERÍA TÍPICA DE NEPAL




La República Federal Democrática de Nepal está en Asia meridional y fronteriza con Himalaya, República Popular China e India. 





Con esta posición, su cultura tiene fuertes rasgos autónomos y distintivos, es un territorio donde los elementos de imagen están compartidos con las demás culturas vecinas.





Es un territorio altamente poblado donde un tercio de la población es analfabeta.





La religión practicada es el hinduismo que, junto con el budismo, son cultos muy sentidos por toda la población.





En Nepal, de hecho, por ser cuna de Siddharta Gautama (563 d. C) dio origen a la tradición budista, por estar rodeado por algunas de las cumbres más altas del mundo, entre las cuales el Himalaya, fuente de inspiración espiritual, es un país envuelto por una intensa espiritualidad, magia y superstición.





Este aspecto impregna constantemente las costumbres y las joyas nepalíes, que esconden en cada particularidad una simbología antiquísima y todavía hoy día muy sentida.





Para los nepalíes las joyas son llenas de significados y un instrumento fundamental para protegerse de los males exteriores y para conectar con las energías positivas.





Por ese motivo las joyas son muy amadas y a menudo se llevan muchas de ellas, una encima de la otra, en una magnifica y caótica demostración de abundancia y protección de las fuerzas del mal.





Para los nepalíes el oro y la plata simbolizan respectivamente Surya, el dios del sol, y Chandra, la diosa de la luna, por este motivo estos dos materiales no pueden faltar en las joyas que llevan durante las ceremonias religiosas y en particular son muy importantes en el ajuar de las novias.





Otros símbolos muy importantes y omnipresentes en las joyas nupciales son el pavo real (como en la cultura india), que a menudo se presenta en forma de plancha en relieve enganchada al peinado y que indica la buena suerte y la fertilidad.





El pez (como en la cultura de las minorías étnicas chinas), en forma de colgante en plata, como símbolo de fertilidad.





Las campanillas, porque la campana es un símbolo budista cuyo sonido atrae la pureza de la doctrina de la perfecta sabiduría.





Una joya típica de las mujeres casadas es el Kantha, un collar realizado alternando perlas de oro en facetas y finas capas de tejido de fieltro rojo, como el de la primer foto del post. 





Estos collares se llevan en todas las fiestas y muestran el estatus y la riqueza de la familia. En la parte este de Nepal las perlas de oro de los Kantha están acanaladas, mientras en la zona de Pokhara tienen puntas y bordes muy pronunciados.





El color rojo del tejido, obtenido en las joyas gracias al coral, no viene utilizado casualmente, sino que sigue una exacta simbología porque, como también en la cultura tibetana, representa la vida y la fuerza vital, mientras que el azul, de la turquesa, representa el agua, el cielo y el aire.





Coral y turquesa pueden ser usados en forma de grandes granos poco desbastados e incrustados, juntos con perlas de oro decoradas en relieve, en collares llamados Bhiru que siempre se llevan por pareja.





El color de las piedras es un factor muy importante y a menudo coincide con el valor que se atribuye a la misma cultura occidental. 





Muchas joyas, como anillos, collares y brazaletes, están adornadas con nueve piedras elegidas e incrustadas según el principio ayurvédico del Navaratna, reconocido y usado en la mayor parte de los países asiáticos, que representa el sistema planetario indio. 





Las gemas utilizadas son el diamante, la perla, el coral, la grosularia, el zafiro azul, el ojo de gato, el zafiro amarillo y la esmeralda.





Otros dos collares, emblema de las mujeres casadas y de la riqueza de su familia, llamados Tilhari y Nau gedi, están compuestos por apliques en oro con forma muy compleja y con una rica decoración y alternados con hilos de perlitas de cristal.





Con frecuencia los collares no tienen solo un aspecto ornamental sino también están compuestos por amuletos de oro llamados Jantar a menudo en forma cuadrada y adornados con cincel.





Algunos collares son una verdadera obra de montaje de gemas con significado apotropaico, imágenes fotográficas, colgantes con formulas y oraciones y elementos orgánicos como garras, dientes y semillas de animales y plantas particulares. 





Estos collares tienen un fuerte y claro valor de amuleto pero su eficacia será aun superior si bendecidos por un chaman.





Reservado en exclusiva para la Kumari, diosa viva que viene nombrada como tal con solo 4 años por los sacerdotes y los astrólogos, es el collar Taillo o Tavo, lujosamente decorado en oro o en metal dorado con un gran colgante en forma de semilla en media luna, muy similar a los colgantes relicarios indios.





En casos particulares, como en las fiestas principales, es posible llevar collares cuyo colgante principal es un verdadero relicario, a menudo en forma alargada o en media luna.





Con el fin de proteger, los niños a menudo llevan muchas tobilleras de formas y materiales variados, entre los cuales no falta el hierro porque está considerado un poderoso antídoto contra los espíritus malignos.





Un collar con fuerte poder apotropaico es el Tengura, compuesto por una o más filas de colgantes con forma fálica de distinto tamaño, mientras, con la misma forma pero utilizando piezas alargadas y estilizadas, es el collar Kantshri, realizado con colgantes en metal blanco.





Otro tipo de collar, llevado en Nepal occidental, es el Hansuli, realizado en general con metal blanco y en forma circular o semiesférica rígida y decorado con motivo grueso por grabado, como en la tradición de las poblaciones de la minoría china.






Las mujeres llevan en las muñecas muchísimas pulseras con tintineo y de muchos colores, realizadas en metal y a veces revestidas con perlas, mientras una pulsera típica masculina, a menudo usada por los arqueros para proteger la muñeca izquierda, tiene forma imponente, está hecha con madera tallada y tiene forma de silla de montar.





En Nepal, como en la India, los pendientes son muy amados y apreciados tanto para las orejas como para la nariz.





Los pendientes para la nariz se llaman Bulaki e Phuli, y son distintos según donde se llevan: a los lados de la nariz o en el cartílago que separa los dos lados nasales. 
A veces son tan imponentes que hay que quitarlos para poder comer.





En el pasado las mujeres, y todavía hoy las más ancianas, acostumbraban hacerse muchos agujeros a lo largo de todo el lóbulo de la oreja, y colocarse los Tuki, pequeños pendientes en forma de botón de oro redondo que representaban el equivalente de una inversión económica.





También los pendientes son a menudo muy grandes y a veces también muy pesados. 





Tienen nombres distintos, Marwari o Dhungri, según el modelo colgante o pegado a la oreja, o Chepti, si tienen colgante que recuerda el símbolo del sol, con forma amplia y redonda, en general realizados en oro grabados en relieve o con cincel.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay


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