miércoles, 15 de abril de 2015

LA DESAPARICIÓN DEL DIAMANTE




Mientras que ahora entendemos la cristalografía de diamantes, y la mayoría, si no todos, de sus propiedades químicas, esto no siempre fue así. 
La naturaleza exacta de los diamantes era un misterio para los científicos durante muchos años; muchas personas lucharon con la naturaleza "indestructible" de los diamantes. 
Fue ampliamente conocido por el siglo 17 que podrían ser cortadas y pulidas; esto parecía en desacuerdo con la idea de ellos es indestructible. 
Algunos científicos comenzaron a realizar experimentos para investigar esto.





En la década de 1690, el Gran Duque Cosmo convenció a la Academia de Cimento de Florencia para llevar a cabo un experimento. 
Un diamante se fijó en el punto de una gran lupa de enfoque, y se expone a la luz solar intensa. Para asombro de todos, el diamante se quebró, y luego desapareció, sin dejar el menor rastro. 

Parecía como magia; algunos sugirieron prestidigitación, engaños o incluso robo. 
Lo cierto es que el diamante no estaba más allí.
Esto se mantuvo en misterio durante muchos años, y no fue hasta finales del siglo 18 que se encontró una explicación. 





Se realizaron dos experimentos en la década de 1770 que arrojan algo de luz sobre el caso. 
En primer lugar, Monsieur Le Blanc, un joyero parisino, fue persuadido para poner un paquete de diamantes en un crisol. 
Esto no le preocupaba, ya que a menudo se les calienta durante el ejercicio de su profesión. 
Sin embargo, después de tres horas de calentamiento en el crisol, los diamantes se habían ido.





Una solución fue descubierta por el científico francés Antoine Lavoisier, un noble prominente en la historia de la química y la biología. 





En el siguiente experimento, los diamantes se envasaron en carbón vegetal en polvo, y se colocan en un recipiente antes de ser calentado. Después de tres horas de calentamiento, los diamantes estaban todavía allí, tan buenos como antes. 





Se preguntaron por qué en un experimento anterior los diamantes desparecieron y en el otro no.





Lavoisier llegó a la conclusión de que era la presencia de oxígeno, que marcaba la diferencia; un suministro grande de oxígeno causó que el diamante se convirtiera completamente en dióxido de carbono.





Una nueva prueba confirmó esto, el diamante se quemó en un tarro sellado. 
Lavoisier observó el peso total de la jarra que se mantuvo sin cambios y que cuando se quemó, el diamante se había combinado con el oxígeno para formar dióxido de carbono.


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Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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