lunes, 13 de abril de 2015

TRATAMIENTOS EN ESMERALDAS Y RUBÍES




Los tratamientos para manipular el aspecto de las gemas, tal como el color o la transparencia, cada día son más frecuentes.






La tecnología empleada algunas veces es muy sofisticada, otras no tanto. 
Y, lo mismo ocurre con los métodos de detección de estos tratamientos que utilizan los gemólogos, a veces no les hace falta instrumentos sofisticados para detectar que una gema ha sido tratada. 






En este artículo trataremos de la identificación de las esmeraldas y rubíes tratados para mejorar su transparencia y aspecto general mediante el relleno de fracturas con aceite o resina.






Por lo que a nosotros respecta, y es una opinión compartida por gran parte de los profesionales joyeros y gemólogos, las gemas son un producto que la naturaleza nos ofrece y deberíamos admirar y respetar tal cual se encuentran. 







Sin embargo, el mercado de gemas, entendido por mercado de gemas tanto los profesionales como los consumidores finales, acoge en su seno gemas sintéticas, artificiales y tratadas. 






Nosotros, no pretendemos interferir en la dinámica comercial de las piedras preciosas. 
Pero consideramos que cualquier transacción de gemas, en cualquier punto de la cadena, debe respetar unas normas éticas que obligan, entre otras cosas, a informar al cliente cuando una gema es sintética o ha sido tratada para mejorar su color. 






La cuestión de la identificación de este tipo de gemas es un tema que, a pesar de que se remonta a décadas atrás, sigue siendo muy actual. 





Muestra de ello es la alerta que el laboratorio Lotus de Bangkok (Tailandia) ha puesto en circulación. 
Este laboratorio dice haber notado recientemente un aumento en el número de gemas, en concreto rubíes, zafiros y espinelas, que han sido tratadas por el método de rellenar las fracturas internas con aceite o resina. 






Al parecer, según el comunicado de Lotus, están recibiendo constantemente para certificar en su laboratorio de Bangkok rubíes, zafiros y espinelas cuyos propietarios desconocen por completo que han adquirido piedras tratadas mediante el relleno de fracturas internas. 






Y, ello, dice este laboratorio, demuestra que tanto vendedores como compradores no están al tanto de que su mercancía ha sido tratada por algún proveedor situado, probablemente, al principio del entramado mercantil. 






La mayoría de las gemas que han identificado como tratadas proceden de Birmania porque, estos rubíes, suelen tener fisuras por las que penetra el material de relleno. 
Aunque, en su comunicado, Lotus hace constar que también han visto zafiros, espinelas y turmalinas birmanas, e incluso rubíes de Mozambique.






Se sabe que con frecuencia las esmeraldas con las fisuras internas rellenas de aceite o resina es un tratamiento sumamente común, y se acostumbra no hablar de ello aunque no sea lo correcto.






El tratamiento que últimamente hemos visto más en los rubíes es el relleno de fracturas internas con vidrio, pero también aparecen algunos rellenos con aceite.
La identificación de las gemas tratadas mediante el método de rellenado de fracturas internas puede llevarse a cabo empleando tecnologías relativamente sofisticadas y caras, pero, también, como apunta Lotus, pueden utilizarse técnicas gemológicas sencillas. 





Evidentemente, un método cuyo resultado ofrece demasiadas lagunas no es válido. 
Por ejemplo, la espectroscopía de infrarrojo detecta, en principio, picos de absorción que son producidos por estas sustancias empleadas como relleno. 






Sin embargo, la complicación surge cuando el haz de luz analiza una zona de la superficie contaminada o incide y se transmite por una zona muy fina de la fractura rellena de manera que la gráfica resultante no se corresponde con la realidad. 






No decimos que este método no sea válido, sino que debemos adoptar una actitud crítica, en algunos casos, con el resultado que nos proporciona.





Otra técnica empleada para identificar las gemas rellenas de aceite o resina es la microscopía Raman. 





Consiste en proyectar una haz de luz monocromático, un láser, sobre la zona del ejemplar que estamos estudiando: esa luz difundida se analiza con un espectrómetro.





De esta manera podemos saber la composición química del material objeto de estudio (en este caso el relleno), así como su estructura cristalina, si la tiene. 





El problema con estos instrumentos es que son caros, y, además se debe enfocar la zona de relleno, por lo que si no la vemos queda sin analizar y pasa desapercibida.





El método más sencillo, barato y eficaz, para identificar el relleno de fracturas internas con aceite o resina consiste en observar con microscopio el ejemplar para reconocer el patrón característico, es decir, la morfología del material de relleno que muchas veces incluye burbujas de aire. 





Y, además, podemos calentar las fracturas con una punta térmica para ver si la fractura supura aceite. 
En esencia, la técnica consiste en localizar las fisuras internas con el microscopio. 
A continuación, situamos la punta térmica sobre la fractura y con el microscopio observamos dos cosas: por una parte, si la fractura supura gotas de aceite, señal de que la fractura interna se ha rellenado; y, en ese caso puede que veamos las burbujas de aire atrapadas en el material de relleno contraerse cuando se acerca la punta térmica y volver a su forma anterior al retirarla.





También es posible que el aceite o resina empleada en el relleno de las fisuras internas produzca fluorescencia con luz ultravioleta de onda larga. 





No obstante, las esmeraldas que han sido tratadas mediante el procedimiento de relleno de fractura con aceite pueden tener inclusiones propias del cristal natural.





El relleno de las fracturas internas de los rubíes con vidrio es muy habitual. 
La identificación las gemas tratadas por este procedimiento no reviste mucha dificultad.





La clave para detectar el tratamiento son las burbujas de aire atrapadas en el material de relleno; también el brillo metálico que produce el relleno de vidrio, si tiene alto contenido en plomo; y, además, las irisaciones que produce la interferencia de la luz en las fracturas rellenas.





Si sumergimos la piedra en ioduro de metileno con iluminación de campo oscuro ampliando unas 30 veces vamos a verlas claramente.
En resumen, en la actualidad existe una fuerte tendencia a tratar las gemas que no tienen una calidad aceptable para el consumidor o a mejorar su aspecto con el fin de que suba su precio.





Las técnicas empleadas son muy variadas y pueden aplicarse a los cristales en bruto o a las gemas ya talladas. 





Algunas veces los materiales se calientan o irradian, o una combinación de ambas técnicas. 
También es muy frecuente con los materiales que tienen fracturas internas se rellenen con vidrio, aceite o resina. 
En cualquier caso, el vendedor debe advertir a su cliente el producto que está comprando; es decir, que la gema ha sido manipulada para alterar y mejorar su aspecto. 





En caso contrario, estará actuando de forma fraudulenta. 
Por suerte, cada día los laboratorios gemológicos comparten, entre nosotros y con el público en general, información actualizada al respecto. 





Y, el consumidor, sabe que dispone de profesionales que pueden asesorarle ante cualquier duda que le surja.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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