miércoles, 13 de mayo de 2015

PERLAS TRIDACNA




Es raro que las almejas y los mejillones puedan producir perlas. 
Sólo una de cada 5.000 almejas forma una perla, por lo menos que sirva para joyería. Cuando lo hacen, la perla es muy valiosa. 





Son consideradas gemas preciadas porque son muy infrecuentes. 
Almejas pueden formar perlas por causa de sus conchas. 
Las almejas tienen dos conchas unidas por una bisagra, lo que les da el nombre de bivalvos. 





La cáscara en su interior tiene el cuerpo blando de la almeja, un pequeño pie, una glándula y branquias para respirar. 
Para alimentarse van abriendo y cerrando sus conchas para permitir que el agua se filtre continuamente. 





El agua contiene alimento para la almeja. 
Sin embargo, es este proceso de alimentación también hace a la almeja vulnerable a elementos irritantes, que entran en la cáscara cuando está abierta. 





Estos irritantes sirven como base para una perla. 
Es una creencia generalizada de que cada grano de arena atrapado en la concha de un molusco finalmente se convierte en una perla. 





Esto es falso.

Los moluscos filtran naturalmente la arena cuando se abren y se cierran. 
Cuando una sustancia irritante, como un pedazo de cáscara, parásito o alguna otra partícula entra en la almeja, se desencadena una reacción. 





Esta reacción hace que la almeja segregue múltiples capas de una sustancia de tipo carbonato de calcio, que recubre al elemento irritante. 
Con el tiempo, a medida que más capas de carbonato se acumulan se forma una perla.





Estas perlas de la almeja Tridacna no son nacaradas. 
Las perlas no tienen el brillo de las perlas nacaradas, pero en cambio tienen una apariencia mate, como de porcelana, comúnmente conocida como porcellaneous.





Desde un punto de vista biológico una perla de almeja se considera una especie de perla, que es el producto natural de un molusco sin cáscara. 





Sin embargo, desde un punto de vista gemológico, se dice que es una perla no nacarada, también conocida como una concreción calcárea, que carece del brillo y la iridiscencia de la verdaderas perlas.





La diferencia es que el nácar se compone de conchiolin y la forma cristalina del carbonato de calcio es conocida como calcita. 





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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