miércoles, 8 de julio de 2015

EL LLAMADOR DE ÁNGELES




Según la tradición cristiana, Dios envía un ángel a cada persona cuando nace para que le proteja. 
Y, según la leyenda, los ángeles concedieron a los hombres un mecanismo para que les avisaran cuando estuvieran en peligro.





Pero… ¿qué son los llamadores de ángeles? ¿cuándo surgen? ¿qué significado tienen? 





Es una joya de plata con forma de esfera en cuyo interior hay unos diminutos trozos, también de plata, que al chocar suenan. 





No es como un cascabel, que puede llegar a ser molesto.





Todo lo contrario, es un sonido armonioso, a veces, incluso imperceptible, que ofrece tranquilidad y bienestar.





Está demostrado que ese sonido tranquiliza a los bebés. 





¿Por qué? 
Muy sencillo. 
Cuando una embarazada lleva un llamador de ángeles como colgante, importantísimo que esté a la altura del ombligo, el tintineo acompaña al feto durante la gestación.





Al nacer, si necesita ser calmado, además de los brazos de mamá, el llamador de ángeles es mano de santo.





Lo mejor es que sea regalado,  luego se lo pueden dar a vuestro bebé. 
Ojo, este es el único caso en el que esta joya se puede traspasar. 
Porque, como ya sabes, cada persona tiene su propio ángel de la guarda o ángel guía y cada llamador tiene su propio sonido.





Pero esta joya de plata no sólo es un objeto exclusivo para las que van a ser madres, también es ideal para cualquiera que quiera sentirse más protegido.





Origen y leyenda
Hace miles de años, los humanos vivían en contacto directo con sus Ángeles Guías o Ángeles de la Guarda, y que, por alguna razón, seguramente vinculada al Pecado Original, tuvieron que dejar de vivir conjuntamente con éllos. Los Ángeles, apenados por la pérdida de la compañía de los humanos, obsequiaron a éstos con colgantes esféricos de plata pura que, al agitarlos, sonaban como campanillas.

Estas esferas eran un símbolo de protección. Los Ángeles se despidieron de los humanos y les explicaron que, aunque ya no los volverían a ver, si se sentían en peligro, desprotegidos o simplemente tristes, sólo necesitaban agitar la esfera, ya que, cuando escuchara su sonido, el Ángel Guía -Ángel Guardián- de cada uno, acudiría en su ayuda o compañía.

Los Ángeles pusieron una condición: el colgante sería de uso exclusivo y personal, pues todos tenían un sonido propio y reconocible por cada Ángel Guía -Ángel de la Guarda-, y este ángel no puede ser prestado a otra persona. Si se contravenía esta condición, la magia y protección de la esfera desaparecería. También explicaron a los humanos que el mismo colgante podía ser utilizado por una madre y su bebe mientras éste se encuentra en gestación, ya que en este estado, ambos comparten un Ángel Guía. Una vez que el bebé hubiera visto la luz, la madre debía decidir si el colgante se utilizaba para su protección o para la de su hijo recién nacido.
Cuenta otra antigua leyenda, que hace miles de años un grupo de duendes tuvo que huir de los Bosques del Norte debido a un peligroso mal que les acechaba.

Gracias a su hermandad con los ángeles y devas, recibieron bellos dijes circulares con chispas de luz en su interior. Los angeles les indicaron, que cada vez que las chispas sonaran, llevaran su atención a su corazón, iluminando así, ese instante desde su interior. El sonido que emana de un llamador, se relaciona con el uso ancestral de la campana como instrumento de armonización. Su sonido nos recuerda la existencia de luminosos mundos internos dentro del altar de nuestro corazón.





No sé con cuál historia quedarme, lo que sí me quedo es con el significado de protección y bienestar del llamador de los ángeles.





Fernando Gatto
Kaia Joyas Uruguay

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